Salarios, cuáles son los sectores más golpeados

Compartimos la nota de La Nación,

Los salarios de convenio de varios sectores de la economía tienen en este último trimestre de 2018 un poder de compra que es entre un 10 y un 17% más bajo que el de hace un año aun cuando en algunos casos ya se activaron cláusulas de revisión de lo negociado meses atrás. Actividades como el comercio y la industria metalúrgica, que en su momento integraron “el club del 15″ (el nivel porcentual de incremento con el que el Gobierno buscaba que cerraran las negociaciones salariales) muestran, en términos reales y por ahora -ya que se prevén revisiones en lo que queda del año, que se sumarán a las ya hechas-, bajas interanuales de 10,1% y de 13,8%, según un informe del Observatorio de Derecho Social de la CTA Autónoma.

 

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https://www.lanacion.com.ar/2183923-alertan-por-la-renovada-presion-impositiva-sobre-el-campo-hsalarios-alimentac

Inquietud en las empresas por el mayor ausentismo

La UIA le presentó datos al ministro Triaca; en los sindicatos lo niegan

Al menos un quinto (20,4%) del personal total de la industria argentina faltó por lo menos una vez al trabajo en el transcurso de un mes.

De acuerdo con datos de la Unión Industria Argentina (UIA) basados en números oficiales del Ministerio de Trabajo, la tasa de ausentismo (relación entre la cantidad de días por mes que falta un trabajador y la de días laborables) llegó hasta el 10%, pese a que existe una gran heterogeneidad entre sectores. En promedio ronda el 5 por ciento. Una década atrás era del 1 por ciento.

Los empresarios, sobre todo los industriales, están preocupados por la baja productividad argentina y así se lo hicieron saber días atrás en la sede de la entidad fabril al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que ayer dijo a LA NACION que estaba dispuesto a dar este debate.

 

“No vamos a cerrarnos a ninguna discusión”, ratificó el funcionario y recordó que el tema buscó incluirse en el encuentro con todos los sectores por la actualización del salario mínimo, vital y móvil. “Los temas del ausentismo y el conflicto laboral son claves para mejorar la productividad”, afirmó el ministro, que agregó que es necesario consensuar las cifras para poder enfrentar el problema en un futuro.

Pero el ausentismo no es el único problema que impacta en los costos empresariales y que llegó a oídos de Triaca. La preocupación crece también por la industria del juicio y los accidentes de trabajo. Según datos de la UIA, mientras que desde 1997 el empleo industrial creció significativamente, la tasa de siniestralidad descendió de manera sustantiva para hoy alcanzar niveles históricamente bajos.

 

En el documento que entregaron al ministro de Trabajo explicitaron que, entre 1996 y 2015, la tasa de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en los lugares de trabajo -excluyendo los accidentes in itinere, los cuales no son controlables por las empresas- disminuyeron desde 122 a 71 por cada 1000 trabajadores. Se trata, según la UIA, de una reducción del 42% en la tasa de siniestralidad industrial.

A contramano, en el sector los juicios por accidentes y enfermedades laborales crecieron exponencialmente. Una década atrás en la industria entraban 20 juicios cada 10.000 trabajadores mientras ahora la cifra supera los 230 juicios por cada 10.000 empleados. Se trata, estimaron en la UIA, de un stock que supera los 300.000 juicios por una suma de más de unos 5000 millones de dólares. Esto -aclararon- pone en riesgo a las pymes del sector. Además, la enorme masa de juicios empujó las alícuotas de las aseguradoras: en la actualidad se paga más de $ 650 por trabajador. Algunas empresas llegan a pagar más de 10% del salario bruto.

“Hay temas como el de riesgos de trabajo, el encarecimiento exponencial de la litigiosidad pese a la fuerte disminución de la siniestralidad, del aumento de las alícuotas par la cobertura por el seguro que preocupan”, indicó a LA NACION, Daniel Funes de Rioja desde Ginebra, donde participa de la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Además se necesitan implementar medidas para facilitar la formalización de empresas y el empleo, especialmente las micro y pymes removiendo burocracia y sobrecostos fiscales para su normal funcionamiento. Hay también una seria preocupación por el desmesurado ausentismo que afecta la productividad y capacidad de organización del trabajo”, agregó.

Del lado de los trabajadores el problema no es tan evidente. “El ausentismo tiene varios factores, que a veces tienen que ver con la imposibilidad de ir a trabajar de algunos compañeros cuando, por ejemplo, llueve dos días seguidos en sus barrios. Igualmente, no percibimos un incrementos sistemático”, señaló Héctor Daer, secretario general del gremio de la sanidad y uno de los nombres que suenan como futuro líder de la CGT unificada. “Siempre que los empresarios empiezan a hablar de la productividad surge el tema del ausentismo. No hay más ausentismo. No vamos a discutir eso ni tampoco la validez de las acciones sindicales”, cerró.

Los números del ausentismo

20,4%

Los que faltan

Empleados que no asistieron al trabajo una vez al mes

650

Pesos

Es lo que se paga de seguro por mes por cada trabajador

 

Alerta para el empleo de los jóvenes: casi el 60% es asalariado no registrado

En la Argentina, además, tres de cada siete no terminan el secundario y tienen poca permanencia en los trabajos

El empleo joven es el tema de la jornada que se llevó adelante el jueves pasado propuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Argentina y el Ministerio de Trabajo. Cada año, son 200.000 aproximadamente los jóvenes que ingresan al mercado laboral, por lo que la creación de empleo para ellos, y que sea de calidad, es uno de los enormes desafíos que enfrenta este país.

En la Argentina, indica el informe, 18% de jóvenes están desocupados; 59% no están registrados y 24% están ocupados a plazo determinado. Tres de cada siete adolescentes no terminan el ciclo educativo. Entre 2004 y 2012 se registró una reducción de trabajo infantil, pero existe un grave problema en el trabajo adolescente, mayormente informal.

La falta de inserción de quienes llegan a la edad de trabajar es una preocupación mundial. En 2014 existían 200 millones de desempleados de los cuales 74 millones son jóvenes. En los próximos 10 años se deberían crear 600 millones de puestos de trabajo. “Es una guerra perdida”, dijo Guillermo Dema, especialista regional en empleo juvenil de la OIT.

Pero las políticas proempleo de Canadá, y también las de otros países, muestran no solo acciones exitosas, sino también una exhaustiva medición de las mismas: cuántos estudiantes participaron del programa, cuál fue el costo per cápita, en qué posición están 4 o 5 años después comparados a sus pares. Esta es una de las recomendaciones del BID a la hora de hablar de educación, no solo emplear las políticas adecuadas, sin también un exhaustivo balance a corto, mediano y largo plazo para evaluar su efectividad.

Por otro lado, el empleo no registrado es también un problema de enorme magnitud en la Argentina, ya que, según datos del Ministerio de Trabajo “de cada cinco personas registradas hay tres no registradas. Si se incluye al personal doméstico que no está registrado, se llega al 45% de personas en edad de trabajar que están en la informalidad. En el norte argentino por cada trabajador formal hay uno informal”, dijo Miguel Ángel Ponte, secretario de Empleo.

El funcionario hizo hincapié en que los análisis de la Generación X o Y hablan de los jóvenes más favorecidos para entrar en el mercado de trabajo que piden un viernes flexible o fruta en la oficina, pero que hay que hablar de la Generación V, de Vulnerable o E, de Excluidos.

Jose Anchorena, subsecretario de Programación Técnica y Estudios laborales del Ministerio de Trabajo, agregó algunas cifras: “Hoy hay unos 10 millones de personas con empleo dentro del sistema formal, y 10 millones con problemas laborales. La cuestión para nosotros es mantener a los primeros dentro del sistema y lograr que los segundos ingresen al sistema de forma estructural”.

“Tenemos un enorme empobrecimiento del sistema educativo”, dijo Ponte. Además, contó desde su experiencia que hace unos tres años un director de escuela le confesó que “tenemos la orden de aprobar a todos”, por lo que “frente a la necesidad de mantener dentro del sistema escolar a las poblaciones vulnerables se corre el riesgo de la falta de perspectivas a largo plazo por el déficit de su formación”.

“Estamos frente a una era posmarxista. El marxismo luchaba contra la explotación de los trabajadores. Hoy directamente no hay demanda y uno de los factores de esta realidad es el sistema educativo. Estamos muy complicados. Tenemos un desempleo estructural con una legislación que no se adapta a las nuevas realidades”, dijo Ponte.

Empleo joven

Desde el ámbito legal, el Ministerio de Trabajo propone la ley del primer empleo, que actualmente está en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y que busca incentivar el empleo juvenil a través de beneficios fiscales para empleadores. También se está trabajando en una reformulación de la ley que ordena las pasantías, ya que, según Ponte, “tiene algunos artículos que hacen que las empresas no incorporen pasantes”.

El 90% de los empleadores son empresas pequeñas y medianas.

Con respecto a los “ni-ni”, jóvenes que ni trabajan ni estudian, el informe de la OIT revela que hay una parte de ellos que en realidad son mujeres que se dedican a los quehaceres domésticos, cuidado de niños y ancianos, tareas que no son remuneradas ni reconocidas como trabajo. “Cerca del 90% de estos jóvenes no completó el secundario y esto es un obstáculo para sus trayectorias hacia el trabajo decente”, dijo Bertranou.

Talento desperdiciado

También existe la dificultad por mantener un empleo, lo que se transforma en una alta rotación de trabajos de mala calidad y una enorme inestabilidad.

Otro dato del informe es que los jóvenes están ingresando al mercado laboral más tarde que hace 10 o 20 años. Se trata de una buena noticia si es que demoran el ingreso al mundo del trabajo para formarse, pero una muy mala noticia si no trabajan ni estudian.

A nivel mundial, “los jóvenes aceptan empleos no solo que no satisfacen sus expectativas, sino que no requieren el desarrollo de sus competencias, lo que significa una enorme pérdida de competitividad para los países”, cerró Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la oficina de la OIT en la Argentina.

“Una tasa de desempleo superior al 10 por ciento de la Población Económicamente Activa es intolerable”, dijo Henrique Silveira Borges, embajador de Portugal en la Argentina. “Tuvimos una tasa del 18% y ahora estamos en 12%. Creemos que el rol de las empresas es crucial para la formación. No podemos tener políticas de estímulo al empleo pero políticas económicas y fiscales que lo desestimulen.”

Solo el 20 % de los puestos jerárquicos son ocupados por mujeres

Además, ellas ganan entre el 13 y 21% menos de lo que perciben sus pares masculinos

Pese a los avances de las últimas décadas aún queda por mucho camino para alcanzar la equidad de género en las organizaciones. La escasa presencia de mujeres en posiciones jerárquicas, la disparidad salarial con respecto a sus pares varones, la falta de políticas que acompañen la crianza de los chicos, así como las barreras invisibles, son algunos de los desafíos pendientes.

“En la Argentina la posición de la mujer está mejor que en el resto de América latina. En el ámbito político por las leyes de cupo se obliga a los partidos a tener una mujer cada tres varones en las listas legislativas y ese tercio lo superamos bastante en el Congreso Nacional”, dijo Michetti. Al tiempo que reconoció que en el Poder Ejecutivo la participación de las mujeres es mucho menor.

“Ahora las mujeres tienen chicos a partir de los 35 años, cuando ya crecieron en la carrera, y si las empresas no les ofrecen las condiciones que necesitan para criarlos se van y quizá no vuelven”. Y remarcó la escasez de talento, la dificultad de las compañías para remplazarlo. “Aun pese a los esfuerzos de muchos empleadores en la retención y promoción de estas mujeres -agregó- hay que profundizar en políticas que las acompañen en la crianza con estrategias de trabajo flexibles, y de manera flexible: quizá no igual para toda la empresa, sino por áreas. En las industrias grandes, por ejemplo, tener guarderías.”

“Otro dato llamativo: las empresas en América latina que cuentan con una o más mujeres en sus comités ejecutivos presentan una rentabilidad de capital 44% superior a aquellas que no las incluyen. Esto también lo vemos en la política aunque no se pueda medir tan exactamente: cuando existe presencia femenina en las decisiones, se nota que son mucho más aceptadas y sostenidas por la comunidad que cuando no la hay”, comparó Michetti.

Brechas y barreras invisibles

Al igual tarea y responsabilidades, según la encuesta global de Mercer, la mujer gana 13% menos que su par masculino en las posiciones más altas y la diferencia trepa al 21% al bajar a la base de la pirámide. “En los planes de compensación no hay un ítem que diga que la mujer va ganar menos. Muchas veces somos nosotras las que aceptamos una remuneración menor a cambio de ciertas condiciones y beneficios, sobre todo cuando llegan los hijos”, opinó Weisz.

Michetti indicó que de acuerdo con el informe salarial 2014-2015 de la oiT, la brecha salarial entre hombres y mujeres tiene una parte que se explica por determinadas condiciones de trabajo -educación, sector económico, intensidad laboral, etc.- “pero otra parte enorme es inexplicable. En la Argentina la brecha es del 27% y sólo se puede explicar el 12%, con lo cual hay un 15% que tiene que ver con culturales”.

Además de la necesidad de seguir impulsando políticas públicas y corporativas que tiendan a equiparar las desigualdades, las oradoras también remarcaron las barreras invisibles arraigadas en lo cultural. “Muchas veces es la mujer la que se limita y se frena por sus creencias, pero con un trabajo interno, de autoconocimiento, podría tratar de identificarlas para cambiarlas. A su vez el varón en posiciones de liderazgo también tiene que comprometerse con la equidad. El desafío es complementar nuestras diferencias lo mejor posible”, concluyó Sáenz Cavia.

Empleo privado, a la espera de una reactivación que se demora

Tras cuatro años de estancamiento en la creación de empleo en el sector privado, el 2016 se presenta como un año bisagra. Las encuestas a empresarios muestran que la mayoría prevé mantener su actual dotación, aunque con realidades complicadas en sectores como automotriz, siderurgia y petróleo. Expectativas en medio de las paritarias.

por MARIA GABRIELA ENSINCK – Fuente: Diario Cronista Comercial publicada el 26/02/2016 

 

Desde 2012, la creación de empleo privado se estancó en la Argentina, y el Estado (especialmente en el orden municipal y provincial) se convirtió en el motor del empleo, generalmente de baja calidad y con contrataciones temporarias. Según datos de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), “entre 2003 y 2015, la tasa de crecimiento del empleo público fue del 3,9% anual en promedio, frente al 2% del empleo privado”, apunta Nuria Susmel, economista especializada en temas laborales de la consultora.

Pero el cambio de signo político en el Gobierno pareció insuflar cierto optimismo en los empresarios, que a fines de 2015 preveían en su mayoría mantener o aumentar sus dotaciones de personal. Al menos es lo que dicen las encuestas. El Indice de Confianza Empresaria Vistage, elaborado en base a un sondeo a 160 líderes de empresas pymes y grandes, arrojaba para el último trimestre del año que el 55% de los empresarios no esperaba cambios en su dotación de personal, un 40% estimaba que la incrementaría y sólo el 5% pensaba en disminuirla.

En la misma línea, un sondeo de Adecco realizado en enero entre 288 empresas pymes y grandes, revela que el 54% de las empresas mantendrá su dotación de personal este año, un 26% cree que la aumentará y un 19% que la reducirá.

En tanto, el panel de 150 empresas líderes que todos los meses sondea SEL Consultores, arroja que -a enero de este año- una clara mayoría (71%) piensa mantener su personal, un 16% lo aumentará y sólo un 13% lo disminuirá en los próximos 12 meses. “Comparativamente, las expectativas son más optimistas que en años anteriores -destaca María Laura Cali, directora ejecutiva de SEL-. “En 2015, sólo el 11% de las empresas esperaba aumentar su personal”, ejemplifica.

Sin embargo, el impacto de la devaluación en los precios y la retracción del consumo en el mercado interno, sumado a problemas en el frente externo (especialmente en Brasil, el mayor socio comercial del país), configuran un 2016 “complicado y recesivo”, describe Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.

En algunos sectores, como el automotriz (impactado por la recesión en Brasil, principal destino de sus exportaciones), el siderúrgico y el petrolero (por la baja en los precios internacionales de estos insumos), se están viendo suspensiones o “vacaciones anticipadas”. También se produjeron “despidos por goteo” en empresas proveedoras de la construcción y comercios. En tanto, desde el Ministerio de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra, se dispuso un plan de “racionalización del Estado” que lleva más de 50 mil rescisiones de contratos, y motivó la realización del paro nacional del 24 de febrero, convocado por ATE.

El 2016 no parece un buen año para salir a buscar o cambiar de trabajo. Con todo, “cuidar el empleo” será uno de los ejes de la gestión de Mauricio Macri, quien señaló días pasados, al reunirse con referentes sindicales, que “habrá más trabajo si baja la inflación y aumenta la inversión”.
Cautela empresaria
“Las perspectivas de crear empleo son positivas, pero no a corto plazo”, resume Ricardo González, director de la consultora Asoko Tempo y chairman del grupo Vistage. “Para crear fuentes de trabajo genuinas se necesita estabilidad económica, inversión y adecuación de las normas”, destaca.

“Estamos en una situación de stand-by”, confirma por su parte Alfredo Fagalde, director de ManpowerGroup. “Venimos de varios trimestres en que arriba del 80% de las empresas no piensan ni incrementar ni disminuir personal. Y enero se comportó con una demanda de personal temporario levemente mayor a la del mismo mes del año pasado”. Para el consultor en Recursos Humanos, “las suspensiones y adelantos de vacaciones se dan en sectores puntuales, al igual que la rescisión de contratos públicos. Esto no implica una tendencia que se vaya a generalizar a todo el sector privado”, apunta.

Según un relevamiento de Manpower, entre los sectores que mayor demanda laboral presentan se destacan la construcción, comercio, servicios y manufacturas, y los menos demandantes serán finanzas, agricultura y minería.
En cuanto a los perfiles laborales más buscados, la encuesta de Adecco señala que los puestos operativos y de producción (42%) serán los más requeridos, seguidos por los comerciales (12%), administrativos (10%), informática y telecomunicaciones (3%), gerenciales (3%), financieros/contables (2%), y otros (28%).

Los profesionales de Ingeniería en sus distintas especializaciones serán los más difíciles de conseguir (ver recuadro), seguidos por los operativos y de producción, y comerciales, marketing y ventas. Según el panel líder de Sel Consultores, las categorías que más crecerán en las empresas serán la de analistas y técnicos, seguidas por el personal de ventas, mientras que el sector de tercerizados y eventuales caerá, al igual que las búsquedas de directores y alta gerencia. El personal de jefaturas medias y administrativos permanecerá estable.
Esperando la reactivación
En 2016 “no habrá creación masiva ni destrucción masiva de puestos de trabajo, como tampoco la hubo en los últimos cuatro años”, destaca Cali, de Sel Consultores. “Recién en 2017 sabremos si hay un quiebre de tendencia y el sector privado vuelve a ser el motor del empleo”.

“La falta de inversiones y las restricciones impuestas por el cepo pusieron un freno a la creación de empleo privado en los últimos años”, apunta Susmel, de Fiel. Entre 2003 y 2015, creció a un promedio del 2% anual y, de 2013 a 2015, creció en promedio menos del 1%. Esto hace más notoria la expansión del sector público, que entre 2008 y 2015 explicó más del 60% de la creación de empleo.

Lorenzo Sigaut (h), de Ecolatina, coincide con el diagnóstico. “Desde 2012, el empleo privado se estancó, en línea con una eocnomía que crecía por el consumo y no por la inversión. Lo que se expandió fue el empleo público, erosionando los recursos fiscales”.

Este año podría cambiar la tendencia, pero “recién a partir del segundo trimestre. Si se logran estabilizar algunas variables como la inflación y se resuelven las paritarias, podrán llegar inversiones que estaban frenadas y podría crecer el empleo”, dice el economista de Ecolatina. “No vemos en el corto plazo una ola de despidos generalizada, sino despidos por goteo y una desaceleración del empleo público que venía creciendo fuertemente”, destaca.
El sector que estaría a la cabeza de la reactivación laboral es la construcción, ya que es intensivo en mano de obra. “Para esto hay que resolver el freno en las obras públicas que se ejecutaron pero no fueron pagadas. Si el plan del ministro (del Interior) Rogelio Frigerio, de regularizar las deudas funciona, podrán encararse nuevas obras”, indica Sigaut.

Las empresas “líderes” serán quienes marquen tendencia. “En las grandes compañías las decisiones de contratar o despedir personal se toman más rápido que en las pymes, donde la cercanía entre el empresario y los trabajadores, sumada a los costos y la dificultad de conseguir personal capacitado, hacen que las empresas prefieran mantener sus dotaciones”, destaca Cali.
Paritarias desdobladas
En un marco de aceleración inflacionaria, ajustes tarifarios, caída de la actividad y del consumo, las negociaciones paritarias por los salarios se presentan complicadas. Ya lo advirtió el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay el primer día del año, al declarar que “cada sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar sueldos a cambio de empleos”.

Mientras “el Gobierno estima una pauta de inflación del 25% anual, la mayoría de los sindicatos piden aumentos cercanos al 40%, y cambios en Ganancias que no se dieron”, destaca Sigaut. En medio de esta puja, la mayoría presupuestó un 30% de aumento, tanto para los empleados de convenio como para los fuera de convenio”, apunta Cali. “El año pasado, el promedio de incrementos fue del 32%, lo que estuvo en línea con la inflación”, repasa.
El reciente acuerdo por las paritarias docentes a nivel nacional, que significará un incremento de entre el 30 y el 40% en los salarios, estaría marcando la tendencia hacia otros sectores. En tanto, nueve de cada 10 compañías líderes aún no iniciaron las negociaciones de convenios colectivos, y cuatro de cada 10 esperan que éstas serán “más difíciles que en 2015″, destaca la directora de Sel Consultores.

El 92% de las empresas cree que otorgará el aumento acordado en etapas, y sólo el 8% lo hará de una sola vez. La mayoría de las empresas está otorgando “sumas puente” hasta el momento de definir el nuevo convenio, que alcanzan, en promedio, un 17% del salario.

Casi todas las compañías (93%) tiene previsto otorgar aumentos para el personal fuera de convenio. El 42% de ellas hará ajustes generales, basados en el aumento del costo de vida, y el 66% lo hará por mérito o productividad, se destaca en el informe de Sel Consultores.

Según la encuesta de Adecco, el 91% de los consultados otorgará aumentos salariales durante el corriente año, de los cuales un 44% indicó que el incremento oscilará entre un 25 y 30%, seguido por un 21% que brindará entre 20 y 25%, un 13% que será entre 15 y 20%, un 12% que será entre 10 % y 15%, un 5% que cree que no se aumentarán los sueldos, y un 3% que aumentarán entre el 30 y 40%. Las cartas están echadas. El tiempo dirá si las expectativas de recuperación del empleo y el salario se cumplen.