Más horas de sueño aumentan el salario

Hay investigaciones que indican que las personas que duermen una cantidad adecuada de tiempo rinden más en sus tareas laborales

 

Todos pasamos en algún momento por esa batalla contra el sueño que nos vuelve lentos. Pero para quienes no llegan a dormir una suficiente cantidad de horas por noche, esa sensación puede ser la muestra de algo mucho más profundo que influye sobre la carrera profesional y el salario.

Los resultados están en línea con lo que se observa en los lugares de trabajo. Un relevamiento hecho en el Reino Unido a más de 21.000 empleados mostró que “el sueño, o más bien la falta de sueño, es un indicador de la productividad laboral”. Quienes duermen seis horas o menos por noche tienen una productividad significativamente menor que quienes duermen ocho.

La falta de sueño y el impacto que eso tiene en nuestras vidas es un problema que se agrava. “Estamos durmiendo dos horas menos que hace 30 o 40 años por día”, explicó Daniel Cardinali, uno de los investigadores del estudio de la UCA, donde es director de Docencia e Investigación de la Facultad de Medicina.

Si a la luz eléctrica se suman la televisión, los smartphones, las tablets y otros dispositivos, el fin de la vigilia se alarga cada vez más, sin que por eso empecemos más tarde al día siguiente. “Hay un estado de privación de sueño, gran parte de la población sufre esta cuestión aunque hay una gran variabilidad en la tolerancia; hay gente que puede dormir seis horas diarias y desempeñar su función en el día, y hay otra gente que va acumulando una deuda de sueño que se va manifestando en su capacidad laboral, entre otras cosas”, describió Cardinali, quien también es investigador superior del Conicet.

Pero no todo está perdido, hay soluciones para la falta de sueño en la semana. Según Cardinali, si “una persona respeta el fin de semana sin despertador, se puede hacer mucho por esta situación crónica de privación de sueño”. Ese descanso hace que el lunes sea uno de nuestros mejores días en términos de productividad, explica el especialista: “No hay duda de que para una persona que recupera su deuda el fin de semana, el lunes o martes es más adecuado para las grandes reuniones que un viernes”.

Los efectos que tiene la falta de sueño varían de persona a persona, pero en términos generales se observa una baja en la capacidad de concentración, de aprender nuevos contenidos y de memorizar, según enumera Mirta Averbuch, jefa de la Unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias del Hospital Favaloro. Y agrega que entre otras cosas, “alguien que duerme poco o mal está de mal humor, irritable, comete errores, llega tarde, falta frecuentemente (porque se enferma)”.

La mayoría de los estudios apunta a que la falta de sueño influye -entre otras cosas- en la capacidad de respuesta, en la rapidez con la que se puede pensar y solucionar problemas, e incluso en la posibilidad de pensar de manera innovadora. Hay evidencia de que para ciertas capacidades intelectuales, dormir sólo seis horas por noche durante dos semanas equivale a no dormir durante una noche completa. Sin embargo, la mayoría de las personas que fueron sometidas a esa situación no tomó conciencia de la falta de sueño y se adaptó.

Y no se trata de algo que sólo afecte en el corto plazo. La falta de sueño es comparada por algunos especialistas con la obesidad, ya que se encuentra en el origen de varias enfermedades. Entre otras cosas se observa una relación entre las escasas horas de descanso y un mayor riesgo de hipertensión, diabetes, obesidad, depresión y ataques al corazón.

Las pocas horas de sueño, que a veces han sido vistas como una virtud por la capacidad de resistencia, demostraron ser dañinas tanto por sus efectos inmediatos en la productividad y el salario como por el deterioro general de la salud. Las horas de sueño son algo para tomarse en serio. Tanto, que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades del gobierno de los Estados Unidos declaró la falta de sueño como un problema de salud pública.