Alerta para el empleo de los jóvenes: casi el 60% es asalariado no registrado

En la Argentina, además, tres de cada siete no terminan el secundario y tienen poca permanencia en los trabajos

El empleo joven es el tema de la jornada que se llevó adelante el jueves pasado propuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Argentina y el Ministerio de Trabajo. Cada año, son 200.000 aproximadamente los jóvenes que ingresan al mercado laboral, por lo que la creación de empleo para ellos, y que sea de calidad, es uno de los enormes desafíos que enfrenta este país.

En la Argentina, indica el informe, 18% de jóvenes están desocupados; 59% no están registrados y 24% están ocupados a plazo determinado. Tres de cada siete adolescentes no terminan el ciclo educativo. Entre 2004 y 2012 se registró una reducción de trabajo infantil, pero existe un grave problema en el trabajo adolescente, mayormente informal.

La falta de inserción de quienes llegan a la edad de trabajar es una preocupación mundial. En 2014 existían 200 millones de desempleados de los cuales 74 millones son jóvenes. En los próximos 10 años se deberían crear 600 millones de puestos de trabajo. «Es una guerra perdida», dijo Guillermo Dema, especialista regional en empleo juvenil de la OIT.

Pero las políticas proempleo de Canadá, y también las de otros países, muestran no solo acciones exitosas, sino también una exhaustiva medición de las mismas: cuántos estudiantes participaron del programa, cuál fue el costo per cápita, en qué posición están 4 o 5 años después comparados a sus pares. Esta es una de las recomendaciones del BID a la hora de hablar de educación, no solo emplear las políticas adecuadas, sin también un exhaustivo balance a corto, mediano y largo plazo para evaluar su efectividad.

Por otro lado, el empleo no registrado es también un problema de enorme magnitud en la Argentina, ya que, según datos del Ministerio de Trabajo «de cada cinco personas registradas hay tres no registradas. Si se incluye al personal doméstico que no está registrado, se llega al 45% de personas en edad de trabajar que están en la informalidad. En el norte argentino por cada trabajador formal hay uno informal», dijo Miguel Ángel Ponte, secretario de Empleo.

El funcionario hizo hincapié en que los análisis de la Generación X o Y hablan de los jóvenes más favorecidos para entrar en el mercado de trabajo que piden un viernes flexible o fruta en la oficina, pero que hay que hablar de la Generación V, de Vulnerable o E, de Excluidos.

Jose Anchorena, subsecretario de Programación Técnica y Estudios laborales del Ministerio de Trabajo, agregó algunas cifras: «Hoy hay unos 10 millones de personas con empleo dentro del sistema formal, y 10 millones con problemas laborales. La cuestión para nosotros es mantener a los primeros dentro del sistema y lograr que los segundos ingresen al sistema de forma estructural».

«Tenemos un enorme empobrecimiento del sistema educativo», dijo Ponte. Además, contó desde su experiencia que hace unos tres años un director de escuela le confesó que «tenemos la orden de aprobar a todos», por lo que «frente a la necesidad de mantener dentro del sistema escolar a las poblaciones vulnerables se corre el riesgo de la falta de perspectivas a largo plazo por el déficit de su formación».

«Estamos frente a una era posmarxista. El marxismo luchaba contra la explotación de los trabajadores. Hoy directamente no hay demanda y uno de los factores de esta realidad es el sistema educativo. Estamos muy complicados. Tenemos un desempleo estructural con una legislación que no se adapta a las nuevas realidades», dijo Ponte.

Empleo joven

Desde el ámbito legal, el Ministerio de Trabajo propone la ley del primer empleo, que actualmente está en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y que busca incentivar el empleo juvenil a través de beneficios fiscales para empleadores. También se está trabajando en una reformulación de la ley que ordena las pasantías, ya que, según Ponte, «tiene algunos artículos que hacen que las empresas no incorporen pasantes».

El 90% de los empleadores son empresas pequeñas y medianas.

Con respecto a los «ni-ni», jóvenes que ni trabajan ni estudian, el informe de la OIT revela que hay una parte de ellos que en realidad son mujeres que se dedican a los quehaceres domésticos, cuidado de niños y ancianos, tareas que no son remuneradas ni reconocidas como trabajo. «Cerca del 90% de estos jóvenes no completó el secundario y esto es un obstáculo para sus trayectorias hacia el trabajo decente», dijo Bertranou.

Talento desperdiciado

También existe la dificultad por mantener un empleo, lo que se transforma en una alta rotación de trabajos de mala calidad y una enorme inestabilidad.

Otro dato del informe es que los jóvenes están ingresando al mercado laboral más tarde que hace 10 o 20 años. Se trata de una buena noticia si es que demoran el ingreso al mundo del trabajo para formarse, pero una muy mala noticia si no trabajan ni estudian.

A nivel mundial, «los jóvenes aceptan empleos no solo que no satisfacen sus expectativas, sino que no requieren el desarrollo de sus competencias, lo que significa una enorme pérdida de competitividad para los países», cerró Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la oficina de la OIT en la Argentina.

«Una tasa de desempleo superior al 10 por ciento de la Población Económicamente Activa es intolerable», dijo Henrique Silveira Borges, embajador de Portugal en la Argentina. «Tuvimos una tasa del 18% y ahora estamos en 12%. Creemos que el rol de las empresas es crucial para la formación. No podemos tener políticas de estímulo al empleo pero políticas económicas y fiscales que lo desestimulen.»